"¿Por que lloras?" le pregunto.
"Lloro por mis pecados " respondio el muchacho.
"No has de tener nad que hacer" dijo el hombre.
Al dia siguiente se volvieron a encontrar; de nuevo el muchacho lloraba.
"¿Y ahora por que lloras?" pregunto el hombre.
"Lloro porque no tengo nada que comer" respondio el muchacho.
"Sabia que ahi ibamos a parar" dijo el hombre.
Robert Louis Stevenson
Fuente: En el sexto dia, de Monica Grünberger, editorial EDAMEX.

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